Cabeza bellotera

9-MARZO-2016

Busco en el periódico “El País” la sección de salud… no hay. Está integrado en el apartado “Ciencia”, es decir, si no es científico no es salud, es charlatanería. Digo esto porque en “El Mundo”, por ejemplo, sí aparece salud, y esta mañana leí que han relegado a un alto cargo de salud, eso denuncia él, por oponerse a la política ministerial de vacunar a los bebés contra la varicela y la meningitis B. Esto, como todos sabemos, va en contra de los intereses farmacéuticos que son los que, cada vez más, deciden las políticas sanitarias. Básicamente es un negocio, y como tal, busca ganancias y hay una estrategia de mercado para ello. Bien, como dicen muchos expertos, incluido el alto cargo apartado de responsabilidades para que no estorbe, vacunar contra la varicela con doce meses protege al bebé durante un tiempo indeterminado, no se conoce la duración de la protección. Lo que sí se sabe es que si pasas la varicela de forma natural, sí estás protegido de por vida. La varicela no tiene ninguna importancia cuando eres un bebé o en tu infancia pero sí puede ser peligrosa de mayor y, sobre todo, en embarazadas. En los últimos quince años han muerto dos bebés por varicela. Eso no justifica la vacunación masiva, máxime cuando no hay garantías y, ya de mayor puedes cogerla con más virulencia. Sin embargo, si todos los niños pasan la varicela, que es lo normal cuando juegan juntos todos los días, ya están protegidos de por vida y, en caso de embarazo, les pasan los anticuerpos al bebé, que a su vez puede pasar la varicela totalmente inadvertida en el caso de contagiarse, lo que a su vez, le puede reforzar esos anticuerpos… y así sucesivamente. Si empezamos a vacunar contra la varicela vamos a romper este ciclo y, entonces sí, tendremos que vacunarnos todos. Vamos a ver, 5000 millones de seres humanos por x euros son miles de millones de euros en vacunas… más refuerzos cada x años…
Hay mucho dinero en juego y éste señor que ha denunciado le quedan dos años para jubilarse y no le importa dar guerra, pero ¿y el resto de la cadena sanitaria? ¿quien se atreve a desobedecer a costa de su trabajo? Cada vez más el Estado es una empresa privada de unos pocos, es capitalismo. Y eso no va a cambiar con otro gobierno como ya hemos visto en latinoamérica con los izquierdismos populistas-rentistas. La diferencia para nuestra suerte es que ellos están colonizados más profundamente que nosotros, pero lo malo es que nosotros lo tenemos totalmente asimilado nuestro colonialismo interior y en latinoamérica hay amplias capas de la población, sobre todo rural, que se oponen a las colosales fuerzas estatales.

22 febrero 2016

Los pueblos originarios latinoamericanos están resurgiendo y reclamando su modo de vida; los “buenos vivires” que van ligados a la tierra, el cosmos, el propio cuerpo y el alma. Y todo ello entrelazado en la gran red de la comunidad. Están cogiendo lo bueno de occidente y recuperando lo bueno de los pueblos originarios para formar una cosmogonía nueva. Creo que hay grandes paralelismos con nuestro pasado reciente. En la manera en que están colonizados ahora mismo: extractivismo salvaje (minería, soja…) y destrucción de la naturaleza, con la salida forzada del rural a las ciudades, subvencionadas con esa misma destrucción. Ahora, nosotros nos beneficiamos pero también estamos colonizados por el capitalismo en cuerpo y alma. Hay que reivindicar el rural y crear una cosmovisión nueva pero, en mi opinión, sin luchar contra el aparato todo poderoso, sino resistiendo y creando. Y es vital en esta cosmovisión toda la literatura que está trabajando, por ejemplo, Félix que nos saca del monocultivo academicista que es funcional al capitalismo.
Recomiendo ver o leer a Silvia Rivera Cusicanqui, Gustavo Steve, Laura Cabnal… porque allí hay mucha más resistencia al capitalismo que aquí, a pesar del fallido movimiento de izquierdas de estos últimos años que pretendía asimilar a los últimos resistentes al capitalismo. Aquí se consiguió, pero allá no han podido completarlo como aquí. Además conservan, activos, muchos más restos de su pasado que nosotros…

14-febreo 2016

ESTAMOS COLONIZADOS.

Silvia Rivera Cusicanqui. Una visión descolonizadora desde el otro lado del atlántico. Otra reivindicación del saber popular frente al monocultivo académico. Reivindica el encuentro entre lo mejor de lo indígena y lo mejor de lo occidental, a la vez, que visibiliza la colonización, a todos los niveles, del pensamiento occidental a nivel mundial. Incide en lo vital de ser coherente entre lo que se dice y lo que se hace, lo importante, hoy en día, del trabajo manual como predica el anarquismo, o los antiguos pueblos íberos hasta que la modernidad empezó a despreciarlo. Reivindica el aprendizaje en oposición a la educación.

Silvia Rivera Cusicanqui. Una visión descolonizadora desde el otro lado del atlántico. Otra reivindicación del saber popular frente al monocultivo académico. Reivindica el encuentro entre lo mejor de lo indígena y lo mejor de lo occidental, a la vez, que visibiliza la colonización, a todos los niveles, del pensamiento occidental a nivel mundial. Incide en lo vital de ser coherente entre lo que se dice y lo que se hace, lo importante, hoy en día, del trabajo manual como predica el anarquismo, o los antiguos pueblos íberos hasta que la modernidad empezó a despreciarlo. Reivindica el aprendizaje en oposición a la educación.

Silvia es un ejemplo más de pensadora indígena que pone en evidencia la prepotencia occidental y atisba claramente su agonía actual.

En el mal llamado “occidente” necesitamos referencias como éstas porque aquí ya no encontramos, apenas, quien se salga del guión. Estamos tan inmersos en el “progesismo” y en el “Estado de bienestar” que hemos olvidado y perdido, prácticamente en su totalidad, los saberes culturales y los inherentes al ser humano como individuo. Silvia, al igual que otros pensadores latinoamericanos, reivindica el “buen vivir” de los indígenas, que engloba todas las facetas de la vida y que nadie puede enseñar a vivir bien a nadie, que ya los indígenas sabían vivir bien antes de que nadie viniera a “enseñarles”.

Aunque en occidente tenemos fuentes históricas y vivas en las que inspirarnos para reconstruirnos, mirar al otro lado del atlántico es refrescante y nos da otros ángulo de visión y matices enriquecedores. Allí conservan aún fuerza los movimientos indígenas a pesar de la aniquilación que están sufriendo con los movimientos de izquierda que no son más que otra manera de asimilarlos a la globalización, esta vez la definitiva quizás. Ya lo intentaron con dictaduras, con gobiernos conservadores… y en la historia reciente con movimientos de izquierdas disfrazados de indigenismo que están cambiando votos por prebendas. En definitiva, subvencionando y forzando la salida del campo a la ciudad en toda latinoamerica con el dinero de los recursos petrolíferos, sojeros, mineros… y privando a su población de los medios de autosuficiencia y potenciando la degradación del medio ambiente y de la salud física y mental al alejarlos de la vida de la tierra y la salud de sus alimentos y sus plantas medicinales y al alejarlos de la vida espiritual con la aplastante racionalidad occidental. Es decir, lo mismo que ocurrió en iberia, sobre todo desde los años sesenta y que culminó con la transición y gobiernos sucesivos… (ver síntesis de Prado Esteban en el siguiente apartado).

Pero la esperanza es que allí conservan todavía mucho y resisten con fuerza. Eso es lo que hemos perdido aquí, la memoria y la condición de indígenas. Ya somos urbanitas, aunque vivamos en el campo.

 

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Tengo clara la idea con la ley de violencia de género que este tipo de estrategias, del Estado y sus tentáculos, no es un proyecto social diseñado en el despacho, que también los hay, sino meramente un apoyo a aquellas ideas que se enfocan en la división y, por lo tanto, el enfrentamiento entre nosotros. Cuando se tiene claro lo que divide al ser humano se puede manipular en beneficio propio y el de tu entorno. Hoy en día, y desde hace mucho tiempo, las élites decisorias y ejecutorias tienen claro esto y lo necesitan para mantenernos mansos y ocupados. Con esa perspectiva y con su poder mediático, político, económico… apoyan y aupan esas ideas y proyectos que nos dividen teniendo buen cuidado de hacerlo progresivamente y siguiendo, ahora sí, un programa bien diseñado para llevarlo a cabo. Puro márketing, vamos, tengo un producto y tengo que venderlo. Es pura propaganda al más puro estilo totalitario. A esto le añadimos que estas élites ¿alguien lo duda? son pura mezquindaz ya que se creen más inteligentes que el resto de la población, cuando no son más que unos pobres infelices, y ni lo saben, estoy convencido. Estar en estos niveles de manipulación y poder les hace conscientes de sus consecuencias y ven como un mal menor, o como efectos colaterales, las pérdidas humanas o la miseria del pueblo de la tierra o gaia en su conjunto, que ellos creen necesarias para lograr el fin último que es no perder el control…

El resto del pueblo, porque ellos también son pueblo, no tiene tiempo para darse cuenta que el trabajo asalariado es una esclavitud en su gran mayoría.

Creo que haríamos bien en replantearnos el Estado del “bien estar” y buscar el estado (mental) del “buen vivir”. También estaría bien dejar a un lado el dinero cuando pensemos ¿o es imposible? ¿no podemos pensar sin dinero en la cabeza?

¿qué pasará cuando, en breve, el nivel de violencia física se equipare entre hombre y mujer en sus relaciones? Porque, claro, un factor muy importante, no el único, de la violencia en general son las jornadas interminables y agotadoras de trabajo. Antes era el hombre en su gran mayoría, en la época dictatorial-franquista, el que trabajaba y volvía a casa para intentar olvidar el resto del día. En el cine y en blanco y negro y en el imaginario popular esos padres aparecían sonrientes, pero en la realidad, el grueso de ellos estaría hasta los mismísimos y cansado. Esto no ayudaba a superar los problemas que todo ser humano tiene consigo mismo y con los demás, producto del mero hecho la convivencia y de existir. Y estos problemas no se resolvían amistosamente muchas veces, a parte del cansancio vital de una existencia enfocada en trabajar en algo que no te gusta ni te aporta nada a tu ser sino sólo a tu bolsillo. Por cierto, aquí la iglesia inculcó bien el sufrimiento para ganarse el cielo, esto, gracias a Dios, ya pasó.

Hoy en día se puede decir que se está culminando el proyecto de añadir a la mujer al mundo asalariado y con ello el nivel de violencia doméstica. Todavía tienen margen de enmascarar esto con lo de que cada vez hay más mujeres que denuncian, o sea, que se visibilizan, porque se lo ponemos cada vez más fácil, para enmascarar, repito, el que cada vez haya más violencia en el hogar. Sí, más que en cualquier época pasada, puesto que nunca hubo un control tan extendido de la sociedad a todos los niveles. Y si alguien cree que en la dictadura franquista lo hubo, es que no se ha parado a pensarlo un poco.

Hablemos de Violencia, no enfoquemos en la violencia machista sólo, que yo no he vivido, por cierto, más que anecdóticamente, y centrémonos en porqué hay violencia. No en roles sexuales puesto que yo no acepto, en absoluto, que un hombre es más cruel o más violento que una mujer. Si acepto y comparto que en el poder hay mayoritariamente hombres y que esto es lo que motiva principalmente la violencia; el temor a perder el poder, que también es un sentimiento humano ¿alguien cree, de verdad, que una mujer, sólo por su condición sexual, es menos violenta que un hombre?

Sencillamente, no se puede ceder tanto poder a nadie, es decir, no podemos delegar tanto y hacernos cargo individualmente de lo que podamos para no cargar a nadie con nuestras responsabilidades.

salud y buen humor, ostia ya.

juanra.

Post data: es broma.

Y ahora un poco de filosofía de verdad:

 

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Música de mi tierra adoptiva. Más música por favor.

Abajo cito la magnífica síntesis del cómo y porqué del estado actual de nuestra decadente y acabada “civilización occidental”, de María del Prado Esteban. De las pocas personas que se atreven a dar la cara y cuestionar rotundamente la civilización en la que vivimos.

Fuente: http://prdlibre.blogspot.com.es/2016/01/comparto-elarticulo-que-me-ha-publicado.html

¿Hacia la granja humana?

Comparto el artículo que me ha publicado la revista “Acontecimiento” en su último número.

¿HACIA LA GRANJA HUMANA?

EL GOBIERNO DE LA VIDA Y SUS DESASTRES.

“El poder no es un medio, sino un fin en sí mismo”

Georges Orwell

La biopolítica, el plan para gobernar, ordenar y someter la vida y la muerte a las necesidades del poder es la esencia de nuestro tiempo.

El control demográfico es solamente una pequeña porción de la biopolítica, el objetivo es mucho más ambicioso, el control sobre las decisiones vitales, las conductas, las relaciones, la salud y la muerte son todos procesos que el poder necesita administrar para sostenerse.

El objetivo último del poder es gobernar la vida en todas sus dimensiones. Es falsa la idea de que la mayor aspiración de los poderosos sea el dinero, el lujo o la posesión de las cosas, el bien más preciado es la omnipotencia que aspira al señorío sobre la naturaleza, sí,  pero ante todo se afana en el dominio de los otros; son los seres humanos, su sumisión y sometimiento, el objeto decisivo de la gran maquinaria de control social.

En “La riqueza de las naciones” Adam Smith plantea que la verdadera riqueza de los países reside en el trabajo, no en los metales acumulados ni en las tierras, por ello es el manejo de los seres humanos el principal objetivo del Estado, pero se trata ente todo de la conversión de las personas en instrumentos puros del gran proyecto social del poder y no únicamente sujetos  productivos. El aumento de la potestad de someter y dominar es, por sí misma, la meta de todos los actos económicos, políticos, legislativos y culturales de la sociedad con Estado.

LA ILUSTRACIÓN COMO ESTRATEGIA BIOPOLÍTICA

La historia de los últimos doscientos cincuenta años es la del ascenso del aparato estatal y su supremacía sobre la vida. Las revoluciones liberales basan su proyecto en la idea de una sociedad ordenada según un plan, la noción del bien público como idéntico al bien de las instituciones estatales prevalece sobre cualquier otra. Detrás de este programa hay una concepción del individuo como puro engranaje de la maquinaria social.

Según los principios liberales la vida en libertad es desorganizada y caótica y necesita ser planificada; el ser humano en libertad es incompetente, agresivo y nocivo para la convivencia y requiere de ser contenido y educado por las instituciones del poder. Y el Estado se justifica por esa necesidad de  regular el desorden y el conflicto.

Todas las utopías sociales han jugado con la idea de una sociedad ordenada según un plan que se identifica con el “Bien” en la que la libertad haya sido sustituida por el ordenamiento perfecto y acabado, una sociedad cuartel o, más aún, una sociedad cárcel, en ello coinciden con el gran proyecto ilustrado que consiste justamente en el imperio absoluto de la política que ha de prevalecer sobre la vida y ordenar ésta según un plan elaborado por la autoridad.

Lo que las revoluciones del XIX aportan es la expansión absoluta del control de los seres humanos hasta en los actos más primarios, el ensanchamiento ilimitado de lo que se ha llamado biopolítica, que es el conjunto de las ciencias para la domesticación del individuo y la hiperregulación de la sociedad y de la vida, es decir el plan de la “Granja humana”.

La revolución liberal fue, en toda Europa, y especialmente en el territorio ibérico, un proyecto para derrotar al antagonista natural del Estado que era la comunidad horizontal de los iguales basada en vínculos naturales de sangre y de territorio y dotada de cultura, instituciones, legalidad y legitimidad, e imponer la tutela del artefacto estatal el pueblo.

La tutela de la conducta privada del individuo, de sus actos vitales básicos requería de un largo proceso de desmantelamiento de las instituciones autoconstruidas que daban fuerza y mismidad al pueblo y a cada uno de sus miembros. Un proceso largo y violento que ocupó casi todo el siglo XIX, un siglo de convulsiones y baños de sangre que fueron el umbral a una nueva sociedad[1].

El desmantelamiento de la propiedad comunal, los sistemas de trabajo colectivo, el apoyo mutuo, la solidaridad vecinal, las obligaciones sociales y las reuniones, las fiestas y los ritos  convivenciales y, especialmente, de las instituciones de gobierno popular o concejo abierto fue el principal ejercicio de las nuevas instituciones liberales. Todo ello se hizo a través de la legislación, la imposición y la represión pero también del soborno el adoctrinamiento, el sistema educativo, el arte y la seducción de las masas.

Las estructuras de vida y convivencia son organismos complejos, la vida de las personas está mediada por las relaciones y la historia de esas entidades suprapersonales que son el caldo en el que se desarrolla la biografía de cada individuo por eso el control sobre la existencia individual se basa sobre todo en la transformación y administración de las estructuras materiales que sostienen las necesidades básicas de los humanos.

Si un ser humano es un complejo de capas que van desde el núcleo del Yo, el carácter absolutamente singular e indiviso del individuo, los avatares biográficos, el impacto del entorno personal y la huella de la sociedad y de la historia, que componen, todos, el espacio-tiempo personal en el que nos construimos es lógico que el nuevo Estado moderno comenzara a morder la estructura de la vida de su antagonista por sus capas externas, las instituciones sociales, los fundamentos económicos y políticos de la comunidad en la que se inscribía un sujeto, hombre o mujer, que, hasta entonces, era auto-construido y autónomo por definición pero a la vez firmemente abrigado por la sociedad y anclado en la cultura, cargado de seguridad confianza y por ello refractario al poder de manera radical.

La estrategia biopolítica del poder se inició, pues, por aquello más externo a la persona. La liquidación de la vida comunitaria cuyos fundamentos hundían sus raíces en el Medievo e incluso recogían la impresión de las culturas prerromanas.

Heridas de muerte las instituciones de una sociedad que creía en el respeto, el desinterés y el amor como cimientos de la vida buena pudo entrar la autoridad en el segundo estrato de la vida del individuo, el entorno más cercano. La familia fue el siguiente objetivo de las políticas liberales e ilustradas. La codificación civil y el nuevo derecho de familia, que tardó en imponerse por la resistencia popular, llegó en 1889; además de regular las relaciones entre los sexos estableciendo la desigualdad de varones y mujeres en el matrimonio en el que la mujer estaba obligada a obedecer al varón y el hombre a protegerla, impuso la supremacía de la familia nuclear frente a la extensa que había sido hasta ese momento un núcleo fundamental de la existencia de las personas junto a la comunidad vecinal y que permitía que los sujetos no se ahogaran en la potente intimidad de las relaciones afectivas más primarias.

La liquidación de la economía del apoyo mutuo obligó a cada individuo y cada célula familiar a trabajar de forma incesante y enfrió las relaciones vecinales y familiares, con ello cada sujeto se hizo vulnerable y manipulable desde el poder.

LA BIOPOLÍTICA Y LA GUERRA

La natalidad se incrementó artificialmente por la presión estatal y produjo el efecto deseado por el poder que estableció la conscripción militar obligatoria y contó con una reserva de soldados que, como dice Federico Áznar Fernández-Montesinos en “Entender la Guerra en el siglo XXI” “cambió los fundamentos del arte militar” El crecimiento demográfico del siglo XIX permitió el derroche de vidas del desastre colonial de 1898 y sostener inmediatamente la guerra de Marruecos que ocupó casi todo el primer tercio del siglo XX. En Europa es la Primera Guerra Mundial la primera conflagración militar en que se usa principalmente la estrategia de desgaste que hace que se imponga quien más recursos movilice. Puesto que los ejércitos ya no tenían escasez de soldados, las batallas de gran desgaste que hasta entonces habían sido evitadas ahora eran buscadas pues por elevadas que pudieran ser las bajas se podían reponer mediante recluta. La sangría de varones fue descomunal pero la demografía se recuperó por la crecida natalidad o bien por la inmigración como fue el caso francés[2]

Pero a principios del siglo XX, el pueblo, en lo que llaman España, seguía teniendo un acento cultural propio, socialidad horizontal y un sentimiento de independencia y dignidad que le hacían empoderado y levantisco. El gobierno no alcanzaba a ser eficaz y funcional porque la ley no era interiorizada por los que debían someterse a ella, el poderoso sentimiento de soberanía en el ámbito de la vida privada impedía que el Código Civil se implantara consecuentemente en otros sectores que no fueran las clases medias que eran una fracción insignificante de la sociedad.

BIOPOLÍTICAS DEL FRANQUISMO

Fue el franquismo, después del gran baño de sangre de la guerra civil, el que pudo acometer, por fin, la gran revolución biopolítica cuya trama se asentó en el descomunal movimiento de población que se produjo en los años sesenta del siglo XX. El inmenso movimiento migratorio que desplazó a más de seis millones de personas desde el campo a la ciudad rompió redes tejidas a lo largo de siglos, descoyuntó vínculos de sangre y pertenencia que parecían indestructibles y creó una nueva realidad, un modelo de vida y unas estructuras sociales que transformaron radicalmente el trabajo, las relaciones y con ello a las personas y el vivir. Esto es en esencia el biopoder, la capacidad de administrar la vida en todos los planos.

La familia nuclear diseñada por el Código Civil de 1889 se hizo la realidad dominante gracias a ese proceso. La arquitectura de las ciudades sancionó la fragmentación de la vida y de los seres, la separación entre lo privado y lo público, entre el trabajo y el ocio y el trabajo y la vida, entre las mujeres y los hombres y entre la pareja y sus hijos. Los pisos de la ciudad ya no eran hogares sino jaulas para las mujeres que perdieron en ellas su antigua socialidad y el equilibrio emocional y mental, para los hombres eran ergástulas donde recuperar las fuerzas que el esclavo entrega cada día al trabajo incesante, para las criaturas horrendas mazmorras, para los jóvenes lugar de paso en el que estar el menor tiempo posible.

Las ciudades crearon al ama de casa neurótica y manipulada por las organizaciones del Estado como la Sección Femenina de Falange que desarrolló las primeras políticas de género con la misma orientación que las que se iniciaban en todo Occidente, convirtieron en asalariados a la gran mayoría de los hombres arrojándolos a un mercado de trabajo que fagocitaba sus fuerzas hasta el último aliento, robó la infancia de millones de criaturas que crecieron en el agobio barrios horrendos, bajo la custodia de madres que enloquecían por no poder soportar la cárcel en la que habían sido confinadas, esas criaturas tomaron fundamentalmente dos caminos, una parte de ellos buscaron una huida de su origen en el medro y el ascenso social, se esforzaron en las aulas del sistema público de enseñanza que fue universalizado por el régimen de Franco y construyeron la gran clase media que ha levantado la sociedad actual, otra parte chocó con el sistema y, lejos de deteriorarlo, colaboraron en su sostenimiento entrando en el circuito de la auto-destrucción, fueron diezmados en masa por la droga, la violencia y la cárcel. Nada quedó de la familia que no fuera un triste espejismo con el mismo nombre que la antigua institución que apoyaba al individuo desde el nacimiento a la muerte y era a la vez sostenida por el sujeto libre y responsable.

EL POST-FRANQUISMO, EL INDIVIDUO INTERVENIDO POR EL ESTADO.

Los años de la transición y los decenios de los ochenta y noventa del siglo XX han sido cruciales en la transformación de nuestro mundo, la gran carnicería que supuso la droga con sus efectos colaterales de delincuencia, violencia, lumpenización, enfrentamiento social y miedo entre iguales es el ejemplo modélico de intervención biopolítica, miles de jóvenes murieron o quedaron arrasados de forma profunda y permanente y toda esta trama fue dirigida y acaudillada por las instituciones del Estado. La nueva cultura juvenil emergida en un baño de alcohol y narcóticos fue lanzada desde la industria de la conciencia y la diversión, espoleada por los medios del sistema, y directamente subvencionada por ayuntamientos, comunidades autónomas y gobiernos de turno, espoleada por personajes supuestamente intachables e íntegros como aquél alcalde de Madrid, Enrique tierno Galván, que inició su discurso con un “el que no esté “colocao” que se coloque”.

El crecimiento del Estado del bienestar, es, como explica Javier Ugarte en “La administración de la vida. Estudios biopolíticos”, un instrumento del biopoder para dirigir la conducta individual e interponerse en las relaciones naturales. El franquismo fue muy activo creando políticas de protección social. La Ley de Bases de la Seguridad Social de 1963 es el origen del sistema de pensiones actual, pero no es el único elemento ni siquiera el más sobresaliente, la política de viviendas protegidas, la ley de arrendamientos urbanos y tantas otras subvenciones del Estado dirigidas a fomentar el abandono del campo y la afluencia a las grandes urbes de la población fueron tan decisivas como aquella. Todos esos incentivos no son sino una forma de intervenir la sociedad y al individuo. La educación estatal universal, es un mecanismo de adoctrinamiento permanente, el sistema de subvenciones, pensiones, subsidios, ayudas y servicios que ofrece la institución estatal, todas iniciadas en el franquismo y continuadas por el sistema parlamentario actual, son la forma concreta como el Estado interviene a la sociedad y al individuo, administra y gobierna la vida según sus necesidades e intereses e impide por lo tanto la libertad más esencial, la libertad natural que todo ser humano debería tener.

La mercantilización de la asistencia a las necesidades vitales que hace Estado del bienestar, en la versión pública, y las empresas de servicios en su versión privada, suponen la destrucción de los vínculos primarios y la prostitución de esas funciones naturales y esenciales de la humanidad.

GOBERNAR A LAS MUJERES PARA GOBERNAR LA VIDA.

Ya el franquismo dedicó una enorme energía a dirigir, “educar” y “capacitar” a las mujeres. La Sección Femenina de la Falange española tuvo, desde el mismo momento de la victoria un papel decisivo en la implantación del régimen en cada rincón del país. Su acción así como la puesta en marcha de otros instrumentos culturales –la radio y el cine especialmente- permitió utilizar a las féminas como iniciadoras de las estrategias familiares de emigración y también deconstruir, con su colaboración, la vida familiar, la crianza y las relaciones con los hombres al dictado de las expertas de la SF y los medios.

Las políticas de género del post-franquismo han sido mucho más continuadoras de aquellas de lo que se cree, basta leer el libro de la Condesa de  Campo Alange, “La secreta guerra de los sexos” publicado en 1948 para percibir la similitud en su ideología con la de los últimos 40 años. El franquismo aplicó de forma peculiar en el lenguaje pero rigurosa en el contenido las políticas de la ONU para las mujeres y el postfranquismo continuó ese proyecto.

En las políticas demográficas los decenios posteriores a la posguerra fueron natalistas (lo fueron en toda Europa), sin embargo el Estado español nunca consiguió la meta de los cuatro hijos por mujer. La curva demográfica española se diferencia poco de la europea, la caída demográfica se inició pocos años después que la de los países cercanos pero fue mucho más acusada y nos puso en la vanguardia de la desnatalidad.

La creación en 2008 del Ministerio de Igualdad es el hito más llamativo de la intervención estatal en la vida de las mujeres sin embargo cuatro años antes se aprobó la Ley Integral de Violencia de Género que supuso un auténtico punto de inflexión, una colosal afirmación del nuevo patriarcado al victimizar a las mujeres y presentarlas como sustancialmente indefensas y desamparadas, débiles e irresponsables y sobre todo permanentes menores de edad y objeto de la tutela del Estado, sus instituciones y sus funcionarios.

Conseguir el control sobre la conducta de las mujeres permite gobernar comunidades, poblaciones y países. La mujer ha sido históricamente central en el sostenimiento de la  vida y el patriarcado no tiene otro objetivo que la dominación de la vida por el Estado a través del sometimiento femenino. El patriarcado es básicamente la expresión del biopoder, el poder sobre la vida.

Desde este prisma se entiende mejor el origen de las políticas de género y su centralidad en la sociedad moderna.

DESNATALIDAD DIRIGIDA

Las políticas de control demográfico son muy antiguas, el control de la natalidad, para aumentarla o para disminuirla ha sido objeto de la acción de todas las sociedades con Estado. La eugenesia también es una corriente antigua que conoció un enorme auge con las revoluciones liberales y se ha mantenido hasta nuestros días.

En el mundo resultante de la II Guerra Mundial, salvo una primera etapa de recuperación demográfica de los primeros años de la postguerra, la desnatalidad ha sido la política dominante. El número de hijos por mujer ha venido cayendo en todo el planeta (salvo el centro de África) desde 1980. Las campañas de planificación familiar desarrolladas por la ONU incluyeron no solo la “educación” de las poblaciones y especialmente de las mujeres sino la imposición, algunas veces manu militari (como fue el caso de la India, China o el Perú de Fujimori) de esterilizaciones masivas y uso de venenos esterilizantes, como el Depoprovera, de efectos terribles. Grandes Fundaciones del capitalismo, organizaciones mundiales y gobiernos han colaborado estrechamente en estos procesos pero también se han sumado corrientes ideológicas como el feminismo anti-maternal, el ecologismo neo-malthusiano y las modernas corrientes eugenésicas.

De forma espuria se ha considerado que la anticoncepción y el aborto son la garantía de la libertad reproductiva y se ha obviado que la libertad para ser madres y padres está desapareciendo en nuestra sociedad.

POBLACIONES ITINERANTES

Los movimientos de población son otro elemento biopolítico fundamental, en los últimos 30 años han conocido cifras sin precedentes. El trasvase de población desde el campo a las ciudades ha sido un proceso a escala mundial desde el decenio de 1960 y aún anters. Además las guerras, desastres naturales, hambrunas etc. la mayor parte de las veces provocadas por los sistemas de poder político y económico, han sacado y siguen sacando a millones de personas de su lugar de origen creando grandes éxodos cuyas consecuencias serán permanentes y aniquilarán comunidades, culturas y civilizaciones. A ello se suman las vastas migraciones económicas que mueven a millones de seres humanos por todo el mundo cada año y consiguen que la población afluya allí donde es llamada por los grandes emporios económicos, convirtiendo a los que antes eran personas con cultura, historia, arraigo y vínculos estables en pura mano de obra, ganado de labor o seres sin destino.

LA REVOLUCIÓN DEL NACIMIENTO

Pero tal vez la mayor revolución que se ha producido en los últimos 70 años es la del nacimiento. Todo el proceso de la reproducción humana ha sido intervenido de forma integral y ha pasado de ser una función natural a una función gobernada y legislada según un proyecto político.

El parto hospitalario fue una auténtica subversión, si bien muchas culturas antiguas habían intervenido el nacimiento a través de ciertas prácticas y recomendaciones, ahora se convirtió en un proceso productivo más.

En España el franquismo actuó en consonancia con el mundo occidental al que siempre perteneció. Se mintió sobre la seguridad del parto en el hogar que era muy alta como confirman las biografías de muchas parteras populares y se puso en manos de funcionarios que, como bien explica Tania Gálvez San José[3], estaban mandados por militares, pues militares fueron los ministros de sanidad que proyectaron el nuevo modelo de nacimiento, lo cual no puede considerarse dentro de lo anecdótico.

El parto hospitalario permitió la intervención de las primeras relaciones entre la madre y la criatura, la separación obligada de los primeros días, la anestesia, primero el pentotal que se usó en muchos lugares y cuyas consecuencias no se han estudiado y luego la epidural a la que se han asociado trastornos del vínculo y de la lactancia entre otros muchos. El parto medicalizado y la cesárea se hicieron cada vez más corrientes de manera que la capacidad de parir por sí mismas de las mujeres ha ido cayendo en picado hasta nuestros días[4].

La lactancia también fue tutelada, se aplicó un código general que la acortó y sobre todo la desnaturalizó.

La universalización del trabajo femenino a salario impuso la separación de madre y criatura desde edades muy tempranas y la institucionalización de una gran parte de los niños y niñas desde casi su nacimiento. El Estado arrancó así a los sujetos y los tomó para sí desde el primer minuto de la vida. Con ello se consigue alterar e intervenir la naturaleza de lo humano desde su origen y crear sujetos cuya humanidad ha sido mutilada al robarles la forma originaria de entrar en la vida y en la sociedad humana.

Todos los procesos asociados a la reproducción están hoy profundamente dañados, la cópula es cada vez más un acto difícil y problematizado. La guerra de los sexos instigada desde el poder ha dañado profundamente las relaciones entre las mujeres y los hombres y las relaciones eróticas. La disfunción sexual masculina será, según algunos expertos, la epidemia del siglo XXI. Esto ha permitido abrir la puerta a una situación inquietante y amenazadora, el ascenso de la natalidad artificial.

La naturalización de la fecundación in vitro y sobre todo de los vientres de alquiler con el argumento del derecho de todos a ser madres y padres ha abierto una nueva etapa en la que se hace la posible la industria de la producción de seres humanos, las empresas de gestación subrogada en algunos países asiáticos son ya realmente un proyecto de granja humana. La investigación sobre una gestación absolutamente artificial nos pone más cerca de una sociedad como la que se perfila en algunas antiguas distopías.

Las revoluciones liberales situaron desde sus inicios su objetivo en la creación de la “nueva criatura” del Estado[5], hoy ese monstruo de la razón se acerca a nuestra casa.

Termino con otra cita de Orwell, demasiado profética, “Pero en el futuro no habrá ya esposas ni amigos. Los niños se les quitarán a las madres al nacer, como se les quitan los huevos a la gallina cuando los pone. El instinto sexual será arrancado donde persista. La procreación consistirá en una formalidad anual como la renovación de la cartilla de racionamiento. Suprimiremos el orgasmo. Nuestros neurólogos trabajan en ello.”

 

[1] Para profundizar en los complejos mecanismos políticos y económicos de la destrucción de las instituciones populares durante el siglo XIX es imprescindible el trabajo de Félix Rodrigo Mora “La Democracia y el triunfo del Estado”, así como su revisión del carlismo en “Naturaleza, ruralidad y civilización”. También “Sobre el sujeto de la revolución”, Prado Esteban Diezma, he tratado esta cuestión. http://prdlibre.blogspot.com.es/2012/12/sobreel-sujeto-de-la-revolucion.html

http://prdlibre.blogspot.com.es/2012/12/sobre-el-sujeto-de-la-revolucion.html

http://prdlibre.blogspot.com.es/2012/12/sobre-el-sujeto-de-la-revolucion_23.html

[2] Historia de las poblaciones de Europa / directores, Jean-Pierre Bardet y Jacques Dupâquier .

[3]  http://lasinterferencias.blogspot.com.es/2015/10/crees-que-pudieron-hacerte-esto-durante.html

[4] Michel Odent “Nacimiento y la evolución del homo sapiens”

[5] “El mito del hombre nuevo” Dalmacio Negro

 

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“No puede mandar un protocolo hospitalario sobre la decisión individual de una madre”

http://play.cadenaser.com/audio/001RD010000004018906/

Otro ejemplo de lo absurdo y cruel que puede ser el sistema judicial. Este es un caso más de cómo, si fuera el pueblo el que, realmente, impartiera justicia no ocurriría lo que le ocurrió a esta pareja que se le negó el permiso para hacer una ceremonia con su bebé nacido muerto tras una necesaria interrupción del embarazo. No tengo duda que en su comunidad nadie le hubiera puesto pegas, al contrario, si le hubieran hecho esa ceremonia a su hijo muerto, es más, sin ningún papeleo absurdo e innecesario. Sobran regulaciones, hace falta simplificar. Hay que replantearse todo de arriba a abajo, y éste es un ejemplo más.

Otro aspecto de todo esto es la deshumanización del parto, la inferencia atroz del poder en el útero y en el entorno estríctamente familiar.

 

ARROLO DE DOMAIO: do libro-disco “Non hai berce coma o colo”

Especialmente para mis amigas embarazadas.

 

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UN BUEN EJEMPLO DE DISEÑO SOCIAL Y SUS MECANISMOS.

Un vídeo de una ex-funcionaria de la ONU. No he buscado su vericidad, sólo he escuchado y visto el vídeo y me parece totalmente de sentido común así que ahí queda. Aunque la charla está, parece, hecha en un contexto de movimiento “católico provida”, es decir, tiene una parte importante de propaganda, eso no quita que lo que dice está cargado de sentido común y, sobre todo, desentraña los mecanismos que usa la ONU y demás, para implantar las políticas a nivel mundial, dirigidas a controlarnos y mantenernos bajo la bota, como las políticas de igualdad o de género… Además es un aviso más de cómo se está acelerando la estupidización a nivel mundial al imponer a fuerza de dolares las políticas diseñadas por una élite alejada de la vida en todos sus aspectos. Aquí se visibilizan un poco más los mecanismos que hacen que cada vez seamos más una pieza más de una gran máquina apisonadora. Sin darnos cuenta formamos parte de una maquinaria perversa que nos deshumaniza, tal y como se atrevió a desvelar Hanna Arendt en la “banalidad del mal” referente al juicio a un nazi que desde su puesto burocrático, de oficina, se limitaba a hacer su “trabajo” y mejorarlo concienzudamente, para optimizar, por ejemplo, el transporte de los judíos a los campos de exterminio. Salvando las distancias, todos, en mayor o en menor medida, estamos contribuyendo al exterminio de nuestros semejantes, y el nuestro, sin saberlo, o sin querer saberlo.

Tengo que añadir que, en mi opinión, aunque es un tema “colateral” del vídeo, en caso de aborto, la última decisión siempre es de la madre y no me parece bien prohibírselo. Por dos razones, la primera, como dice la monja Forcades, porque nadie es quien para juzgar a esa madre, salvo que sea alguien que ha donado un riñón a otra persona para salvarla la vida. Es decir, no podemos acusar a una mujer que aborta de asesina porque está muriendo mucha gente por falta de un riñón, por ejemplo, y al no donárselo los que tenemos dos, estamos también evitando que vivan. Y la segunda razón, menos importante, es porque hay que convencer, no imponer.

 

HAY QUE VER LO “IDIOTAS” Y “PALURDOS” QUE ERAN LOS GALLEGOS DE ANTES.

Fuente: http://www.tvplayvideos.com/1,Sru0WmZ5QBs/noticias/II-Xeiras–A-m%C3%BAsica-tradicional-e-de-autor-%28Mini-e-Mero%29-%281-10%29

Menos mal que nosotros tenemos el internet para buscar y reproducir cualquier música, no necesitamos crearla, ni inventarla… Todo es ironía, claro. Esta música me recuerda lo que cantaba mi madre en casa, en una ciudad y en plena vida urbana, evocando su infancia y adolescencia en su pueblo. Yo no entendía pero si la sentía. Esta música no se puede recuperar porque forma parte de la vida y la vida de hoy en día no tiene música ¿quien canta en el trabajo cuando normalmente queremos llorar? Es otro ejemplo de lo que hemos perdido con la modernidad. Podríamos haberlo sustituído por otra cosa pero no es el caso, ha desaparecido. Si hubiera que sacar música de la vida de hoy en día saldría algo monótono y lamentable. Sí, hay excepciones, pero son eso, raras, cuando antes era habitual y natural en el pueblo. Claro, no hay pueblo, hay ciudadanos enlatados con todos los armarios llenos de latas, unas de atún y otras de música.

Sin embargo creo en el ser humano porque creo en mi humanidad. En medio de esta crisis civilizatoria surgen voces y músicas alentadoras. Y estos dos artistas son una prueba de ello.

 

 

15 FEBRERO 2016

AMIGAS FEMENINAS. Sobre el lado femenino del “informe sobre el desarrollo humano 2015” (http://www.femeninorural.com/?p=20#comment-4).

Yo miraría como mucho recelo un informe de la ONU. Por desgracia, como fue mi caso, necesité acumular años para ir viendo como estos informes, como los de otros organismos oficiales, son sólo un canto al sol y están, cada vez más, vinculados a objetivos económicos. Simplemente están cambiando el lenguaje. Lo triste es que el pueblo sigue confiando en ellos.
También, con respeto, deciros que, a mi entender, este tipo de informes y, prácticamente, toda la política de género va encaminada, y está consiguiendo, separar aún más al hombre de la mujer. Hay machismo y hay patriarcado pero lo sufrimos todos, los únicos beneficiados son las élites que son los que imponen, tanto a hombres como a mujeres, estas estructuras inhumanas. Creo que el movimiento feminista, en general, no digamos ya el institucional, está muy centrado en lo femenino y se está olvidando de lo masculino que debería ser complementario, no excluyente como lo es ahora, por mucho que se empeñe, a veces, en intentar incluirnos. Pero, sobre todo, por encima de toda idea, el respeto entre los hombres y las mujeres. Ahora no ocurre, el hombre común está arrinconado entre la explotación laboral y el sentimiento de culpabilidad por ser hombre. Todo esto es peligroso y, creo, que hay que reflexionar mucho más antes de sacar leyes o activar políticas que intervengan en nuestro entorno cercano. De echo, creo que es un error grave que el Estado intervenga en nuestro entorno cercano, incluso en cualquier entorno. Hay que recuperar la familia, que cada cuál la entienda como quiera, y la comunidad de la familia extensa.
Pero para empezar, amigas femeninas, no nos odien por ser hombres. No le sigamos el juego al poder y a las cuatro amargadas patológicas que son las que diseñan la ideología de género en base a su criterio elitista y alejado del pueblo. También quiero incidir en el carácter anglosajón, sobre todo, de todo este tipo de ideologías que van totalmente ligadas al capitalismo y son funcionales a él.
Aquí, en iberia, me quedan pocas esperanzas porque este tema ya está, en el imaginario colectivo, asociado a la sangre, a base de noticias diarias de muertes o maltratos de mujeres. Ya no se puede reflexionar con neutralidad.

Y tengo que rectificar cuando hablé de “cuatro amargadas patológicas”, es lo que pienso pero quizás si las conociera cambiaría de opinión. No es una muestra de respeto pero mentiría si dijera que no lo pienso.

¿y ahora qué?

Para profundizar en todo esto recomiendo : http://prdlibre.blogspot.com.es/

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Sobre una entrada en el blog de Pamiès tratando la prohibición de replantar con sus propias semillas en Colombia en el marco del acuerdo de libre comercio con E.E.U.U.:

https://joseppamies.wordpress.com/2016/02/15/el-delito-de-producir-nuestras-propias-semillas/#comments

Este es el vídeo citado en su blog:

 

Pamies y a todos los que haceis posible este blog, gracias. Es muy necesario todo esto, es de locos, pero lo que debiera ser obvio y de sentido común parece que ya no lo es. Sin ofender, omito los descalificativos que he pensado cuando he visto el vídeo:
Están imponiendo a base de miedo y de dólares un nuevo orden mundial totalmente orweliano. Ya todo lo que se diga, por muy exagerado que parezca, se queda corto. Me es difícil respetar a quienes hacen estas políticas conscientemente. En cuanto a todo el aparato burocrático que hay detrás, del tipo, yo sólo hago mi trabajo lo mejor posible… en no muchos años, van a desaperecer también en cuanto sean sustituidos por robots y sistemas automáticos, entonces serán conscientes a la fuerza de que están contribuyendo a la aniquilación del ser humano como tal.

Por supuesto, cuando llegue aquí esa ley, que llegará de una manera u otra y a nivel privado también, desobedeceremos, yo el primero que llevo años cultivando mi huerto con mis propias semillas.

Lo bueno es que el capitalismo se ha acabado pero aún no lo saben y en todos lados estamos sembrando otra cosa como podemos. Aunque en iberia estamos en pañales, al lado de los latinoamericanos, en este nuevo mundo que se está construyendo. Del resto de Europa ya ni hablo.

Mientras tanto, sembremos amor porque contra eso no tienen amoricidas.

 

 

9-septiembre-2015

“Santa bellota perdónalos porque no saben lo que hacen”

Landrónimo.

Ya no soy dueño de mi salud ni de mi alma: pertenecen al Estado.

Reflexión respecto a un artículo de Josep Pamies: https://joseppamies.wordpress.com/2015/12/07/compartir-nuestro-testimonio-de-curacion-es-la-investigacion-clinica-de-los-pobres/#comment-35876
Ironía: Cuanto me alegro de saber que nuestro gobierno a través de las leyes vela por todos nosotros. El, los que redactaron la ley que refleja el “Folletín Oficial del Estado” son seres humanos como nosotros, con corazón y sangre en las venas que únicamente quieren hacer lo mejor posible su trabajo y con ello ayudar a hacer un mundo mejor para todos ¿serán malvados consciente o inconscientemente? o serán una pieza más de la máquina…
En vez de fomentar la investigación clínica de las plantas íntegras, la torpedean. Y a los que las defendemos nos llaman “charlatanes” sin base científica, cuando una de las bases de la ciencia es la experiencia, fundamental este punto.
Ahora yo, sin estudios superiores, sin ser especialista, sólo con mi experiencia como curriculum, sin intereses económicos en fomentar las plantas medicinales como la ortiga, por ejemplo, y con el sentido común de una persona de cuarenta y tantos que lleva años cuidándose él mismo con plantas y estilo de vida, alimentación… Estoy sano, salvo la calvicie, mal llamada hereditaria, que no pillé a tiempo para “ortijármela” y relajármela y que el trabajo esclavo de ocho años remató con una santa y pelada coronilla y, salvo la insana “locura” de no ir al médico ante ningún síntoma. Y que lleva años, más de diez, esforzándose en superar las limitaciones y la inercia de la medicina convencional que tan inculcada la tenemos a fuerza de programas como “más vale prevenir que curar” o “saber vivir”. Y sin olvidar toda la información sanitaria de los telediarios y los anuncios publicitarios con personas eminentes y conocidas para que confiemos, durante años y años. Por ejemplo: ante cualquier síntoma acude a tu médico, no vaya a ser que tengas un cáncer a las puertas, de manera que lo detectamos a tiempo y con suerte te mantenemos en  precario durante unos años.
Veo que hemos confiado y abandonado nuestro bienestar a otras personas, o mejor dicho, a un ente digital programado por personas enfermas del alma, o sea, un autómata-funcionario-copia-pega. La diferencia entre un médico que no te mira a los ojos y un programa informático cada vez es más pequeña y nos vamos acercando cada vez más a la igualdad al grito de “avanzamos” o “progresamos”. No nos hacemos cargo ya de nuestra salud, ni mental ni física: hay expertos para eso que saben mejor que nosotros mismos lo que nos conviene.
Estamos en un momento en que cualquier cosa que venga de la oficialidad hay que verla, justamente, desde el lado contrario, es decir, todos los dias son veintiocho de diciembre. Creo que es lo más lógico hoy en día, partir del más sano excepticismo respecto a toda, toda, la información oficial, y recogerla por el reverso y luego analizarla si te interesa, desde ese punto de vista para aceptarla por buena o no. Antes no era así, toda información la daba por cierta porque ¿cómo me iba a engañar la tv, la radio, mi gobierno…?, es decir, otro ser humano. Esto se ve más claramente aún en los países en vías de desarrollo donde la gente común confía ciegamente en la, cada vez más, fuerte presencia del capitalismo en sus vidas, y abandona el campo y sus costumbres para abrazar el “progreso” y sus “facilidades” y su “bienestar” mientras su hijos engordan, diabetean, tdachetean, cocacolatean, autismaetean… y se hacen pastilleros crónicos desde la más tierna infancia.

Manda güé.

 

Juanra.

 

 

 

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